CENICIENTA

Somos Carla, Christopher, y Senén de 3ºC . Este año en Taller de Escritura hemos preparado una nueva versión de Cenicienta que os vamos a enseñar:

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Érase una vez una bella, aunque un poco extraña joven, que vivía con su madrastra y sus dos hermanastras, en una enorme y preciosa casa. Según como comienza la historia parece que es una chica feliz, que se dedica a disfrutar de su juventud, pero no, porque al morir su padre, sus crueles hermanastras le rompieron todos sus vestidos y montaron un vestidor en su habitación para su ropa. Su madrastra le obligó a hacer todas las tareas de la casa, desde barrer y fregar hasta recoger y corta la leña para encender el fuego de la chimenea.

Un día como otro cualquiera, una mañana como otra cualquiera, un paje real irrumpió en todas las casas , picando puerta tras puerta , anunciando que tenía un comunicado del rey:

-El rey comunica que debido a la llegada de su hijo el príncipe, a palacio, celebrará una fiesta en la que buscará esposa y todas las damas del reino, incluidas plebeyas y criadas están invitadas al evento.

En ese mismo instante, todas las solteras del reino fueron corriendo a buscar sus mejores trajes de gala para el baile, todas excepto una, Cenicienta, que amargada, se quedó en una esquina del cuartucho en la que le metieron sus hermanastras, llorando enfadada y frustrada  , pensando en que no podría llegar a pisar los impecables suelos de palacio.

Llegó la noche tan esperada y ansiada para todas. Mientras sus hermanastras se preparaban, Cenicienta estaba fregando, con indignación, la cocina, imaginándose como sería su noche si pudiera ir al baile y oyendo a su madrastra gritar. Ya era la hora y el carruaje estaba esperando Cenicienta no se había podido porque le habían mandado un sinfín de tareas para que no le diera tiempo a nada.

Cansada de todo, cerró la habitación en la que estaban sus hermanastras junto a su madrastra le cogió un vestido a una de sus hermanastras, rápidamente le hizo unos pequeños arreglos cogió el carruaje el carruaje y se marchó a palacio.

Cuando llegó, estaba preciosa y resplandeciente todos se quedaron admirándola boquiabierta, incluido el príncipe, que enseguida la invito a bailar.

Decide marcharse pero al bajar la escalera tropieza, dejando uno de sus zapatos en la escalera.

Vuelve a casa y ve que las otras tres seguían tal y como la había dejado, encerradas y enfadadas.

A partir de ahí, fue ella quien dicto las normas en la casa .

El príncipe, que se había enamorado locamente de la  joven decidió buscarla y empezó a ir casa por casa probando el zapato a todas las mujeres del reino.

Cuando por fin llegó a probárselo a Cenicienta, comprobó que ella era la mujer de la que tanto se había enamorado.

Él príncipe le pidió que se fuera a palacio con el.

Ella pensando en como habían cambiado tantos aspectos de su vida, decidió pasar de él, para seguir gobernando en su casa y dictando las normas.

Él príncipe decepcionado al ver a una de las hermanastras de Cenicienta, le cogió de la mano, le pidió matrimonio y ella obviamente, dijo que sí, dejando a su hermana y su madre a las ordenes de Cenicienta.

FIN

                                     

 

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LAS HABICHUELAS MÁGICAS

Hola, somos Yago Mesa Villabrille, Jerónimo Romero Nosti y Mateo Menéndez Gómez de 3ºC y de 3ºA y hemos hecho una adaptación en primera persona y en una época más actual del cuento de Las Habichuelas Mágicas.Imagen relacionada

“Estaba yo jugando con mi amiga vaca, Eustaquia, y de repente, sin avisar mis padres me dijeron que fuera inmediatamente al mercado a venderla, porque como no tengo dinero, algo habría que hacer para sobrevivir. Yo estaba muy triste, pero tuve que ir igual. Nadie quería la vaca, hasta que llegó un señor con ropas de marca, pulseras y dientes de oro y hablando por un Iphone X8 plus, el señor se paró y me dijo:  “Te compro la vaca por una moto-sierra y tres habichuelas muy especiales”, yo ya llevaba allí unas horas y estaba muy aburrido, así que acepté el trato.

Cuando llegué a casa me echaron la bronca más grande del siglo y la verdad no se porque me riñeron, me dijeron que vendiese la vaca, pero no por cuánto. Mi padre cogió las habichuelas y las tiró a los cultivos por la ventana, menos mal que antes de entrar escondí la moto-sierra fuera de la casa, porque si no la hubiera tirado también.

Al día siguiente me levanté muy pronto para ir a buscar las habichuelas, abrí la ventana y vi que por la noche había llovido muchísimo, pero no fue eso lo que me sorprendió, ¡había una planta gigante que atravesaba las nubes en el jardín! Rápidamente fui a coger el patatófono de mi madre y le saqué una foto al vegetal. Justo después cogí la moto-sierra y me fui a escalar las habichuelas.

Cuando después de una hora, conseguí llegar arriba, vi que en una de las nubes había una casa gigantesca, he de decir que tampoco me sorprendió demasiado. La mega-puerta estaba abierta, así que decidí adentrarme en ella. En cuanto entré, vi que la casa estaba muy sucia y llena de telarañas, también había muebles enormes y dos gigantes en el sofá jugando a la play. Miré hacia el otro lado y en un tarro de mermelada, había un hada muy pequeñita, me extrañó mucho ver que ese bote era de un tamaño normal, lo demás se veía demasiado desproporcionado frente al frasco.

Quería liberar al hada, ya que parecía muy triste, bueno y también porque detrás del tarro había un montón de lingotes de oro. Fui hacia allí y la saqué de dentro, velozmente salió volando hacia el techo de la casa, pero no le presté mucha atención, porque yo iba a lo que iba, ¡a por el oro! En cuanto lo cogí, el hada empezó a gritar muy fuerte, los gigantes saltaron del sofá y me miraron con cara de pocos amigos, yo eché a correr como si no hubiera un mañana,dando por hecho que me estaban persiguiendo, pero iba muy cansado, porque llevaba el oro y la moto-sierra a cuestas. Cuando bajé la planta gigante, agarré el cacharro, con el que estuve cargando todo el día, y corté el vegetal de cuajo, miré hacia arriba y vi a los dos gigantes cayéndose de la planta, de hecho uno de ellos no me aplastó por un pelo, pero bueno, yo estaba muy feliz porque había conseguido mucho dinero para mi familia.”

Al cabo de un mes yo y mis padres estábamos viviendo en un chalet con tropecientas habitaciones y otros tantos cuartos de baño, ascensor, piscina, yacuzzi y toneladas de comida, además mis padres me compraron una nueva vaca llamada Eustaquia segunda, en honor a mi anterior vaca.

 

“La Cenicienta moderna”

    Hola,me presento por primera vez en este blog ,soy Ángela junto con mis dos compañeras Noelia y Alexia hemos escrito “La Cenicienta” pero no a la que todos estáis acostumbrados a escuchar es “La Cenicienta moderna”.

   La historia se repetía una vez más: Mujer (mi madre) harta de las continuas infidelidades y escarceos de su marido, (mi padre) recoge sus cosas hace la maleta, se despide de su querida hija (yo), prometiéndole que un día volverá a por ella y se larga.

      A continuación, mi padre decide sin consultarmelo, que su última amiguita, junto con sus tres hijitas, venga a vivir a casa.

Si como dicen, lo que cuenta es la primera impresión, tengo que decir, que fue pésima, la madre era mucho más fea que la mía, claro está, pero al ver a mis hermanastras pensé =<>.No es por nada,pero yo:

Que soy tan guapa

y tan lista.

Que me merezco un médico

o un dentista,

al ver aquellas tres aliens casi me desmayo del susto.

    Tenían entre 19 y 23 años, la mayor, de nombre Bella , era alta y excesivamente delgada, parecía un palo de escoba, no tenía curvas, bueno ni rectas y su cara era un cuadro de Picasso: nariz enorme, boca a juego y un ojo bizco a lo Junqueras.

La mediana, Rosa, era todo lo contrario, bajita y obesa como una foca, aquel cuerpo no se sabía donde empezaba, ni donde acababa y su cara redonda, como un globo terráqueo estaba cubierta de acné, por lo que parecía una granada.No se quedaba atrás la pequeña, Linda, era el ser más raro que nunca había visto, E.T. a su lado era una auténtica belleza. Tenía la boca torcida, amueblada por unos dientes que sobresalian como un tobogán, las orejas parecían las de un burro, tan grandes como eran; y el estrabismo de Leticia Sabater no era nada comparado con el suyo. En fin, tres bellezas por dentro y por fuera.

La guerra estaba servida, sabía que los problemas habían llegado a mi casa…                        Como era de esperar, eran envidiosas, holgazanas y malas personas, actuaban como las reinas de la casa.No hacían nada, ni colaboraban, solo se dedicaban a ir de tiendas, peluquería, cine, redes sociales y sobre todo tocarme las narices, todo esto aprobado por la bruja mayor,es decir, su madre. A mí me dejaban la mayor parte de las  tareas de la casa (limpiar,planchar, fregar, etc) aunque sea dicho de paso, me escaqueaba de todo lo que podía con el pretexto de mis estudios.

Mister calzonazos, no tenía ni voz ni voto, para no enfadar a su “querida” y la decía a todo amén.

Pasaron así los días, semanas y hasta meses (qué aguante tengo). La convivencia era imposible y las peleas continuas. Un buen día su madre, con motivo del cumpleaños de la mayor, decia darles una sorpresa a las tres y las apunta al programa First Dates en busca del amor. Y allí se presentaron con sus mejores galas, compradas en el Corte Inglés, pero como dice el refrán aunque la mona se vista de seda mona se queda y así fue, allí estaban la gorda, la flaca y la más fea todavía. Cuando sus posibles parejas llegaron, aquello además de surrealista, fue visto y no visto, ninguno quiso quedar a la cita y pies para que os quiero, saliendo corriendo sin mirar atrás. Pero uno de ellos, el más guapo por cierto, con las prisas, perdió su playero a la salida del restaurante.

Yo, preparada en el sofá de casa con mis palomitas, lo seguía por la tele y me revolcaba de risa por el suelo, haciendo la croqueta.

Cuando puse recuperarme un poco, mandé un “was” a mi padre, (que las había acompañado como no podía ser de otra manera), para que recogiese el playero NIKE del cuarenta y dos y me lo trajese. Así lo hizo.

Buscando al dueño, subí la foto a Instagram y a los pocos días tuve respuestas. Nos vimos, le entregué su zapato, que la sentaba como un guante y desde entonces somos inseparables, llevamos tiempo juntos para fastidio de las cuatro brujas.

Y colorín colorado, no habiendo escarmentado,este cuento no ha acabado, las tres Marías tienen pensado presentarse a “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” La respuesta ya lo sé, no Dios, gracias.

 

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La nueva Cenicienta

Hola soy Montse una alumna de 3º ESO esta es mi nueva version de cenicienta ¡espero que te guste!

En un castillo enorme,  vivía un rey, con su mujer y su hija , pero cuando su hija tenía un año , su mujer falleció , dejándole a cargo de la niña . Cenicienta creció sana y feliz , pero sobre todo contenta , ya que su padre le consentía todo ; esto no parecía ser un problema , hasta que se dieron cuenta de que era la niña más consentida , caprichosa y repelente de todo el reino, y no podían pararla , ya que si su “papi” no le compraba lo que a ella se le antojaba , se ponía a llorar y a patalear en el suelo.

Un día, el padre de Cenicienta, decidió presentarle a su hija su nueva pareja, la que pocos meses después se mudaría al castillo. Ella era una mujer guapísima de unos 30 año , delgada y con unos bonitos ojos verdes, además, era amable y generosa, y tenía 2 hijas. Cenicienta no parecía muy contenta, sabía que si se mudaban al castillo ella ya no sería el centro de atención. Entonces llego el día en que su madrastra y sus hermanastras se mudaron al castillo. Las niñas estaban muy contentas por poder hacerse amigas de Cenicienta, por lo que se acercaron a ella para preguntarle que si quería jugar, a lo que esta les respondió con un grito. Las niñas quedaron sorprendidas con la actitud de Cenicienta y poco a poco se fueron adaptando.

El día que Cenicienta cumplió quince años, lo celebraron con una abundante comida en familia, aunque ella no sonrió una sola vez y se negó a soplar las velas porque no eran de su color favorito. Este mismo día por la noche se celebraba una fiesta en casa de una amiga, pero cuando se disponía a salir por la puerta, su padre la detuvo y le dijo que no iba a ningún lado, que no siempre se iba a salir con la suya. Cenicienta, se fue a llorar a su habitación, pero mientras todos dormían salió por la puerta de el jardín y se encontró con una hada.

-¡oh!¡Un hada!¡Genial! Dame un vestido nuevo.-Dijo ella.

-No Cenicienta no, yo no soy ese tipo de hada, yo vengo a enseñarte que no siempre te vas a salir con la tuya.

-AGG, menudo rollo, ¡Vete ya anda!-Exclamó Cenicienta riéndose.

El hada, cogió a Cenicienta de la mano y la llevó a sitios pobres, como La India, y, después de hacerla entrar en razón, Cenicienta se quitó un reloj de oro y se lo dio a los pobres para que sacaran algo de dinero. Luego la llevo a África para que viera a los niños que se mueren de sed y hambre ; entonces se saco del bolso una botella de agua y se la dio a los niños, luego la llevo a sitios en guerra para que viera lo desafortunados que pueden llegar a ser algunos niños. Cuando llegaron al castillo, Cenicienta le dio las gracias al hada y se fue a dormir.

Al dia siguente se levanto mas temprano para hacerles el desayuno y poco a poco, consigueron formar una familia felíz.

La verdadera historia de “El sirenito”

 

Hola, me llamo Deyna y espero que te guste mi historia, para ella me inspiré en la verdadera historia de La Sirenita, aunque la versioné, y creo que puede que te guste, mi querido lector.Pixiv Id 981706/#1574572:

      El sirenito, Fritz, era el príncipe del océano. Era el menor de sus hermanos y cuando cumplió 16 años se le permitió visitar la superficie por primera vez. Él era un muchacho musculoso y esbelto, tenía dos turquesas por ojos y sus cabellos eran como las brasas de una cálida hoguera, las escamas de su cola eran del color de su iris y se fundían con su pálida piel. Su inigualable belleza provocaba que todas las sirenas del reino estuvieran prendadas de él. Pero él las rechazaba pues era curioso y le atraía el mundo de la superficie hasta tal punto en el que no pensaba en otra cosa.

Al por fin alcanzar la superficie, lo que vio allí le enamoró. Era de noche y un barco se balanceaba al son de las olas y el canto de los aristócratas entre fuegos artificiales (al parecer, celebraban el decimoquinto  cumpleaños de la princesa Mettalise). La muchacha era hermosa, tenía los cabellos castaños con mechones rubios, sus ojos eran azules como el cielo a mediodía. Fritz se dio cuenta de que no podía vivir sin ella.

Se quedó observándola toda la noche, pero poco antes del amanecer se desató una tormenta que provocó que el barco naufragase. Fritz nadó hasta salvar a Mettalise y dejarla a salvo en la orilla donde esperó a que despertara. Cuando ella abrió los ojos lo primero que vio fue al sireno que le cantaba una canción. Como de las sirenas, ella también quedó prendada de su belleza y hermosa voz. Fritz se fue justo antes de que apareciesen los guardias, pero tanto él como la princesa quedaron obsesionados el uno con el otro.

El joven deseaba estar con la princesa y tener un alma humana, pues en el mundo marino viven 300 años y, si no renunciaba a su alma de sireno, los tendría que pasar en soledad porque ya no tendría ojos para otra que no fuera Mettalise.

Entonces, la única solución que encontró el príncipe fue ir a visitar a su tío Ulrik, que era hermano y enemigo de la reina, pues deseaba el trono. Fritz le pidió unas piernas y alma humanas y su tío accedió pero, a cambio quería su voz, pues era la más hermosa. Además, le advirtió que cada paso sería como caminar sobre 1000 espadas, aunque bailaría mejor que cualquier otro humano, y que si la princesa se desposaba con otro hombre él se convertiría en espuma de mar.

Unos días después, el príncipe se armó de valor y se bebió la pócima tras cortarse la lengua, como le había ordenado Ulrik.

Él sintió como si le atravesasen con una espada dividiendo su cola en dos. Pero nada de eso importaba, porque por fin podría estar con su bella Mettalise. Dio la casualidad que las tropas del rey pasaban por allí y viendo que estaba herido le recogieron y le llevaron a palacio donde se encontró con la princesa, quien le reconoció pero al no tener su hermosa voz pensó que solo era una ilusión.

Ella amaba verlo bailar y él soportaba el dolor con tal de verla feliz hasta que un día el rey anunció que ser debía casar con el príncipe de un reino lejano.Ella no le amaba pero no le debía llevar la contraria a su padre, aunque su voz le recordaba a la del sireno de aquel día que ya parecía tan lejano. En cambio, Fritz se dio cuenta de que realmente era Ulrik quien se iba a salir con la suya y al no tener voz no podía alertar a Mettalise.

Unas semanas después Mettalise y Ulrik se casaron. Fritz no quería morir pero sabía que matar a la princesa era su única salvación.

Como última opción la noche de bodas se fue al mar con aguja e hilo y poco a poco, se fue cosiendo las piernas.

Cuando acabó rezó porque funcionase, ya no le importaba el dolor, unas horas después justo antes del amanecer, llegaron sus hermanos, que se las habían arreglado para matar a Mettalise y conseguir su sangre, con la que hicieron las nuevas escamas para la cola de Fritz, quien por suerte o por desgracia, consiguió recuperar su cola y sus 300 años de vida, pero pagando un gran precio, no recuperó su voz y no volvió a confiar en los humanos.

La sirenita latina.

Hola, mi nombre es Abril, esta es uno de los cuentos que más me ha gustado de los que he hecho. Espero que os guste y que disfrutéis al leerlo (¡a ver si lo entendéis…).

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Más allá de Océano Atlántico, surcando el Pacífico, en las aguas profundas de El Caribe, allí, vive mi patrón el señor Tritón, con su mamá, que todavía anda por ahí echando vaina, y también con sus seis hijas, pero no es fácil para mi patrón porque esas muchachas son una cosa seria, ya que mi patrón anda pa´ arriba y pa´ abajo con un rifle e la mano, porque esa niñas siempre traen detrás de ellas una cuerda de sancudo, y ese muchachero,  mi patrón no lo soporta, le tuvieron que salir todas bonitas, mi patrón está ya cansado de ofrecer plata o plomo.

Pero si usted viera, ¡ay!, la chiquita es la más tremenda, la más consentida y de paso la más linda, pero bien pila que es, no  tiene nada de tonta, pero es muy rebelde, se pasa todo el día de aquí para allá, siempre se va más allá del arrecife, y mire que su papá le dijo que por ahí no se metiera, que habían tiburones que vendían algas de la risa, pero la muchachita no, pa´ que va hacer caso. Además, de sus escapaditas siempre se trae con ella un peretero, cosas de la superficie que no sabe ni pa´ qué sirven.

El patrón ya no sabe que hacer con esa carajita.  El otro día le vino con la cantaleta de que quería ver las estrellas a la superficie.  Sí, ahora las estrellas tienen forma de humano, concretamente de príncipe ¿verdad?.  Debe ser que la muchacha cree que su papá es gafo, pero como su abuela le consiente toda vaina, le aconsejó que fuera a ver a la bruja del mar- ¡Pero a quien se le ocurre!, no digo eso porque sea la bruja del mar, y esa sea su profesión;  sino porque el patrón estuvo casado con ella.  Esa mujer sí era un problema.

Volviendo al chisme, ¡ay el pollo que se montó cuando el patrón se enteró de aquella cirugía ilegal! Y para rematar la san pablera que se formó en todo el lugar, la niña ni se despidió, ni dio na, no se dignó ni a dejar una nota pa´su papá. Y, por si ya era poco, el patrón se enteró de que la niña se fue detrás de un macho. Luego la abuela de la caraja vino y la disculpó con la excusa del año:

-La niña se fue a vivir como humana para tener un alma e ir al cielo.

Esta excusa  hizo que el patrón se molestase más:

-Pero… ¿qué pendejadas dice la vieja?,  ¿pero quién quiere tener a una niña que echa vaina todo el día en cielo?, ¿no le basta con 300 años de vida sirena para eso?.

Resumiendo un poco el cuento:

La muchacha “transfomer” montó una pataleta, resulta, según sus palabras: ¨ Una cuaima, lagarta, mentirosa, anda diciendo que salvó ella al príncipe Ignacio Ramón de la Rosa del Carmen, sí, claro, porque debe ser que ella se metió en el mar, cargó a ese mastodonte  hasta la orilla del mar y le hizo descargas eléctricas con un par de anguilas”. Sus hermanas, cansadas de escuchar una y otra vez el mismo fastidio, le dieron una daga para que matase al príncipe en su noche de bodas mientras dormía, y así , poder volver al mar.

-No hay otra opción, tiene que templar el cacho pa´ que papá te deje entrar pa´ la casa, está muy dolido contigo, sabe que te fuiste detrás de un tigre. Y ahora no sabe cómo hacer para encontrar un tritón mozo que se quiera casar contigo de buena gana. Además, corren rumores por todo el mar de que te gustan las piernas de los humanos, ya sabe a lo que me refiero.

-Ya sé que el negocio me salió chimbo, pero al menos quiero tener un alma como los humanos, esa discriminación ni es justa ni buena. La abuela me dijo que después al morir podía ir pal´  cielo.

-¿Y tú le haces caso? Sabes que esa vieja esnifa nácar de ostra de Jamaica. L a cabeza la tiene en el Índico.

-Ya, bueno, pero yo amo al príncipe…

-¡Ay no sé chica!, haz lo que te de la gana, yo no soy la que le duelen los pies porque siente que se le clavan cristales cada vez que da un paso, si quieres vivir como una masoquista ese es tu problema.

La muchacha final no mató al príncipe, sino a la elementa con la que se casó. La daga accidentalmente “voló” hacia el pecho de la recién casada, la excusa fue que todo estaba muy oscuro y ella no se dio cuenta al entrar a la habitación de ellos, porque el palacio es muy grande.

La hija del patrón se casó con el príncipe tiempo después, cuando le pidió un préstamo al banco para pagar de una vez a la bruja del mar. Así la bruja le devolvió la voz  que cogió como depósito hasta que le pagase la cirugía, y así el príncipe recordó a la muchacha por su cantos y se dio cuenta de que ella fue la mujer quien verdaderamente le rescató.

La bella durmiente: versión moderna

Hola, somos Marina y Laura, unas alumnas de 3º de ESO

¡Esperamos que te guste nuestra versión moderna de La bella durmiente!

     Todo empezó con el bautizo de Aurora, la hija de los reyes. Fue un bautizo normal al cual invitaron a todo el pueblo,incluso al loco.

         En el 13º cumpleaños de Aurora ella y sus amigas se fueron de boteírle y seguir de botellón. Él tuvo un flechazo a primera vista pero, en cambio, ella ya estaba pedida.

     Dos años después, Rodrigo estaba en el bosque intentando volver a ver esa chica de cabello dorado, cuando de repente se topó con el loco del pueblo. Rodrigo no lo sabia ya que no pertenecía a ese reino, el loco le dijo mostrando una foto de la princesa que ella necesitaba ayuda y que solo se podría salvar con un beso de amor verdadero. Rodrigo, entusiasmado, y con miedo a la vez, fue corriendo al castillo en el cual estaban haciendo el “mannequin challenge” por lo que él pensó  que estaban todos bajo un hechizo debido a lo que le había dicho el loco. A Aurora, al no gustarle el “challenge”, se fue a dormir. Nuestro príncipe al verla tumbada decidió besarla para romper el hechizo. Entonces, ella abrió los ojos y dijo:

– ¡Pero qué haces tengo novia!

-Pe-pe-pe-pero…¿tu no estabas hechizada?- dijo nervioso

-¡Pero que dirás tú! ¡Hala otro loco más para el pueblo- respondió furiosa.

– Me dijeron que estabas en apuros.

-¿Qué dices? Ya verás como se entere mi novia, Rapunzel, te va a romper la boca ¡Además de que te voy a poner una denuncia que te cagas por acoso sexual y por allanamiento de morada!

– ¡No, no, por favor!

– Vale te daré una oportunidad porque me caes bien.

Unos meses después Aurora y Rapunzel se casaron y gobernaron el reino, quedando Rodrigo de sirviente quien les preparó perdices y vivieron felices.

 

 

 

 

 

Una cenicienta moderna

Mis dos hijas y mi hijastra siempre están dándome órdenes, parece que ellas son las madres, me tratan como si fuese una criada desde que mi marido murió. Están siempre en el WhatsApp,Instagram , etc. Siempre con el teléfono, nunca tengo tiempo para mí, yo solo quiero lo mejor para ellas, pero no saben agradecerlo. Un día empezaron a gritar porque había un baile en la discoteca de aquí al lado. Como no solo pueden ir ellas, pero no conseguirán salirse con la suya; Mientras se preparaban decidí irme de compras sin que se enteraran y me compré un vestido negro de noche con pedrería en la cintura, precioso y a juego unos zapatos negros y lo guarde todo bajo mi cama para que no lo encontraran. Sin embargo, por suerte o por desgracia, lo encontraron y me prohibieron ir hasta que lo limpiara todo pero antes empezaron a ensuciarlo imagestodo.

Desesperada me fui a llorar al baño y mientras me secaba las lágrimas, alguien picó a la puerta. Era Sofía, mi mejor amiga, ella me ayudó a limpiarlo todo, y trajo un vestido azul con unos tacones negros, todo parecía estar hecho a mi medida. Ella era mi hada madrina, siempre estaba para ayudarme: me planchó el pelo y salimos dirección a la discoteca.

Cuando llegamos según nos vieron se quedaron boquiabiertas. La verdad, es que iba preciosa. Allí me fije en un chico que no paraba de mirarme, se acercó y me invitó a una copa. Desde ese día somos inseparables, ya nadie me domina, ahora estoy casada con el segundo hombre de mi vida ya no me manipulan, he aprendido a dominarlas.

Alba Gil Cerra y Vanessa Fernández Domínguez 3ºC.

Los siete cabritillos 🐺

   Hola, somos dos alumnas de 3º de ESO. Nos llamamos Cynthia y Zaira y esperamos que os guste nuestro trabajo. Todo empezó cuando nos mandaron que escribiésemos una nueva versión de un cuento tradicional. No tardamos mucho en decidirnos por Los Tres Cerditos, pero alguien se nos adelantó; entonces decidimos escoger este ya que nos encanta la idea de poder jugar con tantos personajes a la vez 🐺

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     Éramos una vez ocho cabritas que vivíamos en una bonita casa en medio de un alegre bosque: Mamá cabrita y mis seis hermanitos. Por desgracia, yo era el más chiquitín de todos, aunque el resto lo veían como una ventaja y se quejaban de que me prestaban más atención a mí que a ellos, aunque yo no lo consideraba así, es más consideraba un mayor trato de cariño hacia ellos.

Un día cuando el reloj marcaba las nueve, mamá nos llamó y nos dijo:
-¡ Queridos hijitos voy a ir al bosque. En la cocina os dejo comida: varios tomates, panes, chocolate y algunas cosas más, repartidlo todo como buenos hermanos y no os peleéis   ¡ahh! y, sobre todo, tened muchísimo cuidado con el lobo , ya que si entra en casa os comerá a todos. En ocasiones se disfraza, pero podréis reconocerle por su voz ronca y por sus oscuras patas.Cuando acabó, mamá se despidió y emprendió el camino hacia el bosque.

         No habían pasaddescargao ni cinco minutos cuando mi plan comenzó, al oír que alguien picaba a la puerta, en ese instante me hice el loco, como si no supiera de quien se trataba, ya que si mis hermanos notaban algo raro en mí, el plan se iría al traste.
-Abrid la puerta, queridos hijos, soy vuestra madre y traigo comida para todos vosotros.
Pero mis hermanos al oír una voz tan ronca, rápidamente se percataron de que se trataba del lobo feroz, ese que yo mismo había contratado para llevar a cabo el magnífico plan; así que decidieron no abrir la puerta.
El lobo fue en busca de un gallinero en el que encontró ocho deliciosos huevos que se comió y con los que consiguió aclarar su voz. Luego volvió a casa y dio tres golpes fuertes y firmes de los que acompañó su frase para intentar entrar.
-Esta vez tiene que colar – pensé para mis adentros .                                                                     Pero mis hermanos eran demasiado listos y le ordenaron que les enseñara la pezuña.

Al ver que no era blanca como la de mamá se dieron cuenta de que era el lobo otra vez, así que discretamente me acerqué a la ventana y discretamente le indiqué que se embadurnara las pezuñas con la harina de un molino cercano y así hizo. Cuando volvió picó continuamente, hasta que mis hermanitos respondieron a coro:
– ¡ A ver, a ver tu pezuña!
Cuando el lobo se la enseñó, la tenía blanca igual a la de mamá . Mis hermanos abrieron la puerta.
– ¡JAJAJA! todo va sobre ruedas –pensé.

Todos salimos corriendo incluido yo, ya que si no daría paso a las sospechas.
Cuatro de mis hermanos se escondieron en el armario y dos bajo las camas, yo me escondí en la caja del reloj de pared , aunque, no le daba mucha importancia al escondite ya que a mí el lobo no me comería, pero si al resto de mis hermanos y así fue haciendo a medida que los iba encontrando e incluso para ser mas realista tiró muebles y adornos. Una vez finalizada su tarea se dirigió a unos árboles cercanos a un río.
Allí se quedó dormido durante horas.
Rato después llegó mamá que se asustó mucho. Entonces salí de mi escondite y le conté lo sucedido , corriendo fuimos a buscar al lobo para liberar a mis hermanos, después le metimos siete pedruscos para que no notase la falta de peso en su barrigota, y , mamá lo cosió para que no se diese cuenta. Cuando se levantó a beber agua al pozo se cayó en su interior quedando atrapado.

     Todos mis hermanos me dieron las gracias y de ese modo conseguí la atención de la que yo creía que nunca había dispuesto.

Cantamos y bailamos alrededor del pozo.

¡COLORÍN, COLORADO NUESTRO CUENTO SE HA ACABADO!

El Lobo los tres Cerditos y el gran malentendido

Hola, me  llamo Jorge, y he escrito una versión del cuento infantil “Los tres cerditos”, espero que os guste:

Caminando por el bosque yo solo, sin meterme con nadie, divisé a unos cerditos en un claro, tres en concreto y ,como llevaba tiempo caminando sin encontrar el hotel restaurante “Lobos Vegetarianos” que un amigo de la ALVP (Asociación de Lobos Vegetarianos por la Paz) me había indicado, se me ocurrió ir a preguntar a eso tres jóvenes cerditos.ccdd2415c9d8de4ee33cfd67a5aa1c66

Cuando salí de los matorrales, me di cuenta de que el primer cerdito, el que estaba más cerca, se había puesto un poco nervioso; así que me acerqué para calmarlo, pero este se metió dentro de una especie de choza fabricada con paja, muy humilde. El cerdo no dejaba de sudar y sudar estaba encharcándolo todo y su casa se iba a derrumbar con tal cantidad de sudor por lo que me dispuse a soplar, pero primero le pregunté enérgicamente:

– ¿Soplo?- pero no solo no contestó,  sino que se puso a sudar más y más. Entonces le advertí:

– Soplaré y soplaré y tu sudor secaré- pero nada no contestó,  sobrentendí que eso era un sí, cogí aire y soplé controlando mis fuerzas,  aunque derrumbé su choza.

Ya no sabía si el cerdo estaba mojado del sudor o de sus lágrimas por el montón de paja que había quedado por los suelos.

 Me iba a disculpar pero este se fue corriendo a la casa del segundo cerdito, lógicamente le seguí a paso ligero para disculparme arreglar su casa y preguntar por el restaurante, pero me encuentro en una situación muy distinta los cerdos o eran tontos o la madera de la que estaba hecha la segunda casa, mucho más bonita, no les dejaba oír.

Entre tanto, un montón de mosquitos, atraídos por el hedor del sudor del primer cerdo, se empezaban a colar dentro de la casa entre los tablones de madera. Así que con la esperanza de que la respuesta fuera diferente a la del cerdo anterior pregunté enérgicamente:

-¿Soplo?-no contestaron nada. Con igual ímpetu que anteriormente volví a advertí:

-Soplaré y soplaré y a los mosquitos espantaré- pero nada, ni un susurro, por lo que lo volví a sobrentender por un si. Soplé y soplé con algo más de fuerza que la vez anterior porque ahora la vivienda era de madera. Pero al igual que la otra ocasión, la casa acabó por los suelos.

Los dos cerdos corrieron despavoridos a la casa del tercer cerdo, una casa de ladrillos bien sólida e imponente, yo corrí más rápido que la vez anterior y me dispuse a seguir con mis disculpas y a aportar mi ayuda para la reconstrucción de las casas, pero me volvieron a negar el paso.

Como estaba cansado y no quería más líos, me fui porque me acababa de acordar del lugar donde estaba el restaurante.

Después con la tripa bien llena regresé a la casa del tercer cerdito para aclarar las cosas, pero me encontré a seis zorros con el uniforme de la guardia animal que me llevaron a los calabozos.

-Eso es todo señoría-dije un poco asustado.

-Bueno, examinando las pruebas concluyentes, determino que el lobo queda libre de los cargos acusados por los tres cerditos.-Finalizó el juez armadillo con un golpe del mazo.

Y así, colorín, colorado acaba este cuento modificado.