Amor psicópata.

Lo reconozco: Estoy internada en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme.

Llevo ya bastante tiempo aquí, apenas recuerdo mi nombre, ya que me llaman por mi número “67589-2017”. Llevo tiempo sin mirarme en el espejo, pero recuerdo con exactitud que soy una chica alta y delgada, con el pelo negro siempre liso y unos ojos de un color azul en el que cualquiera queme mire se perdería.

Pienso en él todos los días, lo echo tanto de menos… ¿Por qué él? ¿En que estaría metido? todas las noches recuerdo aquel día y lo recuerdo a él, Miguel el hombre con el que me iba a casar pero… Lo asesinaron. Era moreno, de tez tostada, tenía el pelo negro y algo rizado, aunque lo tenia corto por los lados y por atrás y tan solo la parte de arriba con el largo, sus ojos eran color café, un color común pero eran mi debilidad, con solo mirarle era como un chute de energía… Era tan cariñoso y amable, ¿Por qué el? y sobre todo… ¿Por qué un día antes de nuestra boda? Aún después de tanto tiempo sigo sin entenderlo…

Aquel día llegué un poco tarde de mi trabajo y él no estaba en casa, algo me pareció raro ya que siempre estaba esperándome con la comida preparada. Pensé que tal vez había salido a comprar o a hacer algún recado, pero según pasaban las horas y veía que no llegaba, me mentalicé de que no volvería… Alguien interrumpió mis pensamientos “picando”al timbre, pero al abrir tan solo había un perro de pelaje negro que me miraba inquieto y con un aspecto juguetón. Estaba cuidado por lo que no era un perro callejero, pero… Que estaba haciendo allí, todo era muy extraño. Entonces me di cuenta de que llevaba un collar rojo con una placa con el nombre “Enzo”. En el collar también había un posit amarillo el cual contenía una dirección, entonces salí de esa casa a la que nunca iba a volver y tantas veces había llamado hogar.

Tras un largo tiempo buscando la dirección, llegué. Allí estaba el, Miguel, el hombre que se iba a convertir en mi marido, tirado en el suelo con un agujero de bala en la frente. Una nota en otro posit me llamo la atención, ponía: “¿Esto es lo que querías? Pues, enhorabuena, lo has conseguido”. Llame a la policía rápidamente, pero al contarles los hechos, pensaron que había sido yo y que había perdido la cabeza, y por eso estoy aquí, desde hace años. No sé nada del mundo exterior, ni de Enzo, ni siquiera de mi familia, ya que me toman por una psicópata, asesina. Pero una cosa tengo clara, el día que salga de aquí encontrare al responsable y pagara con creces lo que ha hecho.tbj

“En el país de las hadas”

Hola,yo soy Noelia de la clase 3ºA y os voy a presentar uno de los trabajos que he hecho, es un cuento fantástico pero espero que os guste mucho.

No sé donde estoy. Ante mi no hay nada más que un pasillo largo y estrecho. Hace calor y no corre el aire. Me llamo Ekaterina Swan soy bailarina profesional, un poco tímida, muy sonriente y cuando cojo confianza un poco alocada. Mis ojos son verde esmeralda y me suelen decir que tengo buena apariencia. Ahora que ya me he presentado… ¿Alguien me puede explicar qué es este lugar? ¡Si hace apenas cinco minutos estaba en el salón de mi casa practicando los ejercicios para mi academia de baile! Este sitio es muy extraño, el camino de tierra rodeado por bajos y frondosos árboles que no dejan ver más de metro y medio a cada lado, parece ser infinito, es muy agobiante y no hay mucho espacio. Tengo que admitir que estoy un poco asustada, no se oye nada, ni siquiera el canto de los pájaros, no sé muy bien qué hacer ¿investigo a ver que me puedo encontrar en este camino? ¿O grito hasta que alguien me oiga y venga a sacarme de aquí?

De repente se empiezan a oír ruidos muy extraños, gente gritando monstruos rugiendo y también disparos, como si estuviera en otra dimensión y vinieran hacia aquí. Ahora sí, salgo corriendo a la máxima velocidad que pueden dar mis piernas, esto me está pareciendo demasiado raro como si no estuviera en el mundo real. Cada vez oigo el bullicio más cerca de mí, pero no me doy y no paro de correr. Pasado un tiempo todos esos ruidos extraños cesan, yo respiro aliviada y me paro a descansar para recuperar el aliento, estoy muy confusa, ya no sé si estoy viviendo una pesadilla o una realidad, pero decido seguir caminando. Eso sí, antes de seguir, me santiguaré tres veces como lo hago antes de salir al escenario.  Continúo, pero no lo hago caminando, lo hago bailando para dejar de pensar en todo lo malo que puede ocurrir en este sitio tan extraño, poco a poco voy avanzando y me paro para observar si algo ha cambiado, nada, todo sigue igual, silencio absoluto, árboles que tapan completamente la vista y este maldito camino que sigue pareciendo igual de largo que antes.

Mira hacia arriba un momento para respirar profundo, veo las hojas de los árboles moverse y de allí veo salir un hada ¡un hada! ¿Acaso es esto bosque fantástico de esos donde viven los seres mitológicos? Tiene pinta de mujer pero de ser más pequeña que yo, de uno 16 años más o menos, baja volando con ayuda de sus bonitas alas y se posa a mi lado:

-¡Hola! Soy Belly te he estado observando desde hace un rato y he visto que estas un poco perdida, estás en “El país de las hadas” aquí vivimos todas las hadas del mundo por muy increíble que te puede parecer- me dice bastante alegre.

La verdad que a mí no me inspira mucha confianza esa sonrisa sarcástica suya, pero me decido a hablar con ella tal vez me pueda ayudar a salir de aquí.

-Hola, yo soy Ekaterina Swan, bailarina profesional, y la verdad que estás en lo cierto, estoy un poco perdida y no sé cómo he llegado hasta aquí, ¿tú podrías ayudarme a encontrar la salida?

-¡Claro que sí! Por aquí pasan y se pierden muchos chicos y chicas como tú, pero no quieren que les ayudemos a encontrar la salida por lo que casi  nunca salen vivos. Este no es un lugar peligroso pero si no lo conoces puede llegar a ser como un laberinto.- me contesta, esta vez sin sonrisa sarcástica.

-¡Genial! ¿Podemos ponernos manos a la obra? Necesito llegar a mi casa antes de las ocho.- le digo con tono impaciente.

-No te preocupes mientras tú estás aquí, en tu mundo el tiempo se ha parado, como si esto no estuviera pasando. Cuando llegues a tu casa será la misma hora que cuando has desaparecido. Pero ahora que lo dices … yo tampoco sé cómo sacar a un humano de aquí, nunca he ayudado a ninguno y yo siempre que salgo lo hago volando por encima de los árboles.

“Esto va a ser más difícil de lo que yo creía” pienso sin contestarle, sigo pensando que por muy amable que parezca y muy dispuesta que esté a ayudar a los demás, es un mal bicho, tacaña, rencorosa y gruñona. Pero creo que me va a poder ayudar, ella conoce esto mejor que yo y dos siempre sin mejor que uno, así que asiento y le sonrío, no hacen falta las palabras para que me entienda.

-Bien, pues caminaremos un poco a ver si encontramos algo, sino recurriremos al hada mayor, la jefa de todas nosotras.- me dice antes de empezar nuestra misión.

Empezamos a caminar, vamos despacio y fijándonos en todos en todos los detalles, cualquier cosa puede servir para lograr llegar a mi destino. Pasado un rato encontramos una piedra en el suelo y debajo de ella asomaba un sobre cerrado. Belly lo coge del suelo y lo lee, dentro solamente aparece “67589-2017” tanto el hada como yo no teníamos ni idea de lo que era, podía ser una fecha, un número de teléfono o incluso un código que abra alguna puerta. Me estoy empezando a desquiciar, mi compañera no para de quejarse, estaba en lo cierto, es totalmente como aparentada la primera vez que la vi, tacaña, rencorosa y gruñona. No voy a hablar con ella hasta que sea necesario, es insoportable aunque en el fondo tenga buen corazón.  Nos encontramos  otro sobre, es como si alguien nos estuviera viendo y nos vaya dejando pistas, en este pone: “lo más insignificante puede llegar a salvarte la vida”, y al lado una puerta dibujada. A pesar de ser mayor que Belly no consigo descifrar el mensaje, en cambio ella sí.

-¡Ya lo tengo!- exclamó, y yo respire aliviada –Hace tiempo el hada mayor nos dijo que en un lugar del bosque había una salida por la que cualquiera podía llegar al mundo real, al de los humanos, sin necesidad de salir por encima de los árboles y quizá la combinación de números del primer sobre sea el código para abrirla- dice muy decidida

– Menos mal ya pensé que no iba a conseguir salir de aquí nunca, no es que no me guste este lugar pero ya echo de menos a mi familia y dentro de poco será el campeonato nacional donde participará mi academia de baile- digo para intentar parecer un poco más tranquila, aunque por dentro este dando saltos de alegría.

-Si estoy en lo cierto no queda mucho para llegar, tan solo un kilómetro.

-Pues a que estamos esperando ¡vamos! iremos en busca de la puerta y conseguiremos que yo vuelva  a mi casa- le contesto ilusionada

Recorremos ese kilómetro (casi corriendo) y entre los árboles encontramos la puerta, era de madera y tenía esa ruedecilla similar a la de las cajas fuertes, allí metimos el código “67589-2017” y la puerta se abrió mágicamente. Del otro lado salía mucha luz y no se podía ver lo que había de detrás.

-Muchas gracias por todo Belly, está claro que sin ti no hubiera llegado hasta aquí, ha sido un placer conocerte- me despido de ella antes de irme.

-Gracias a ti muchacha por haberme hecho compañía durante este tiempo, vuelve cuando quieras – me dice casi llorando

Yo le sonreí pero estaba claro que nunca más volvería a ese lugar. Crucé el portal y como Belly creía aparecí en el salón de mi casa practicando los ejercicios de ballet a la misma hora de antes, no entenderé como había llegado hasta allí y tampoco se lo contaría a nadie, ese sería mi gran secreto.

 
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